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miércoles, 22 de julio de 2015

Autoayuda y reordenamiento.

No soy buena relatando procesos. No soy buena porque no tengo, no hago un  seguimiento intensivo.
Hace poco, a través de El Castigo de Adan y Eva, el blog de Flor, llegué a Paula que estaba iniciando un blog que tenía como objetivo llevar adelante un proyecto (Proyecto Intensional) que busca nuclear mujeres de más de treinta, con hijos y ganas de emprender. La idea es compartir un camino de reflexión, eliminar nuestras limitaciones, esas que nos inventamos, que nos imponen, que creemos reales pero son solo imaginarias y así conseguir nuestros propósitos.
Me copó porque yo ya venía con una especie de proceso y búsqueda. Definiendo, pensando, intentando dar forma a deseos y ganas. Buscando enfocar energía, proyectar, que se yo, venía embalada en algún proceso puertas adentro.
El proyecto intensional, sus hojas de ruta y sus propuestas me están ayudando a poner palabras y acomodar algunas cuestiones. Puede sonar medio de autoayuda y porqué no? Siempre le huí a "eso". En realidad sí, es autoayuda acompañada, guiada, compartida. Las invito a que se den una vuelta.

Le comentaba a Paula que como no soy muy introspectiva, mis procesos son más bien de a saltos. 
Hay cosas que me movilizan, leo, charlo, pienso un poco y eso no más, es mi proceso. Pero como  les decía, la procesión va por dentro y soy mala contando ese adentro.
Por eso, decidí compartir algunos "resultados", puntos de llegada, conclusiones: 
-Emprender. Eso quiero. Para siempre. Quiero ser emprendedora, en el sentido más amplio que se pueda.
-El comercio se me ha hecho carne y no debería desmerecer algo a lo que, no sólo le puse 12 años de mi vida sino que aprendí muchas cosas. Me gusta el comercio. Y? Esa fue una piedra que yo misma puse en el camino y por suerte, ahora puedo sacarla, tirarla, olvidarla.  
-Decidí que quiero intentar hacer lo que me gusta. El tema es poder asir "lo que me gusta", identificarlo, recortarlo, separarlo de cosas que me gustan.
Dándole vueltas a qué quiero me di cuenta que una de las cosas que más me gusta y más disfruto es disponer libremente de mi tiempo, priorizar estar con Eloy, organizar mateadas a las 5 de la tarde de un miércoles, irme una mañana a pasear sola. Me gusta mi tiempo, quiero mi tiempo y quiero hacerlo valer, no monetariamente, claro. 
Hablando con mi amiga Vale pude poner en palabras un poco de lo que quiero, cómo quiero intentarlo, qué me gusta. Me salieron frases como "me revitaliza", "esto me motiva" y me sentí sonreir, darme cuenta que algo estaba cambiando. Concretamente, algo se estaba asentando y tomando forma.
A ella le pude explicar lo mismo que charlo con el padre de la criatura pero con otras palabras. Claro, cuando tenes que hablar de lo que querés o te gusta y además hacer números  para que te cierren las cuentas, es otra la charla. Pero no puedo negar que el padre de la criatura es mi apoyo, siempre, si bien a veces empieza por el lado crítico o empieza haciendo rapidas cuentas mentales que casi nuuunca cierran, al menos no en el primer intento. Él SIEMPRE está. Siempre me lleva a pensar las cosas un poco más, a darles una vuelta, a verlas desde otro lado, siempre aporta, siempre me apoya y me acompaña en mis decisiones.
Así que en este reordenamiento no estoy sola y eso siempre es bueno. 



viernes, 10 de julio de 2015

Una otra

No se sí les pasó. A mi me pasó. No se cuando  empezó. Arranqué a cuestionar todo. Qué hago, porqé , para qué, qué me gusta, de verdad me gusta?, cuánto me gusta.
La maternidad me desarmó y me rearmó otra. Diferente, con otras prioridades. Otros tiempo, otra manera de "medir" las cosas. 
Es un proceso difícil. Primero aceptar que cambiaste (mucho), después intentar  explicárselo al afuera. Un afuera que puede quizá comprender las palabras pero un afuera al que es imposible transmitirle el proceso, lo que una siente y piensa cuando dice "no quiero esto NuNca más".
La guita, el tiempo, las actividades, los intereses, todo se resignifica. 
Hablo, creo yo, más allá del puerperio, habiéndolo pasado. 
Creo que las preguntas vinieron una vez asentada la "rutina", cuando más o menos te cae la ficha que tenes a #ebm en casa y aprendiste a bañarte en microsegundos, a que te chupe un huevo el orden, las tetas al aire y salir a hacer las compras en joguineta y pantuflas. 
Una vez que estas ahí, aún puerpera, algunas preguntas empiezan a aparecer. Sobre todo cuando ves que los números de la casa estarían necesitando una 
manito. 
Ahora, cuando termina el puerperio, sos otra. Las preguntas se vuelven afirmaciones, las afirmaciones empiezan a marcar un camino.
Y una se reencuentra, o se encuentra con otra y la entiende, la abraza y decide seguirla.
Chau Puerperio. 

martes, 10 de marzo de 2015

In the meantime.



En algún momento lo charlamos. Fue un "No" rotundo de mi parte. Otras veces lo charlamos desde otro lugar y fue un "bueno, quizá cuando seamos grandes".
Vivir en las grandes ciudades, vivir en pequeños pueblos. Ventajas, desventajas. Cercanías, lejanías. Pros y Contras. Dos parámetros principales para mi eran la educación y la atención medica. La salud lo sigue siendo pero la educación no estoy tan segura.
Pienso, uno intenta darles las mejores herramientas, la mejor preparación. Pero quién establece qué es lo mejor. Porqué es mejor saber tres idiomas que crecer absolutamente libre, sin miedos, ni rejas.
Entiendo objetivamente que en el mundo que hoy vivimos sea una gran ventaja saber idiomas, pero vamos a vivir en ese mundo? Vamos a querer eso?
Digo, le tenemos un poco de cagazo a la mediocridad, no? ¿Porqué está tan mal visto ser uno más del montón? En definitiva somos eso, un montón.
Muchos dirán, "así piensan los mediocres", saben que? Me importa una carajo.
Sí, quizá no deje una huella en El Mundo, pero seguramente siendo feliz y sabiendo qué quiero, ¿no voy a dejar una huella en Mi Mundo? En los míos? ¿No vamos a ser felices juntos?
(No entiendo bien por donde venía este post. )
No hablo de no proyectar, no hablo de no pensar en grande, pero sí de disfrutar el "mientras que...", sí hablo de no estar todo el tiempo preparándonos para lo que viene porque, justamente mientras, se nos va la vida.

Les dejo esta canción tan linda como conocida. Conocida por su autor e intérprete, por una famosa frase que se repite en muchos lugares. A mi, esta vez, me interesó otra frase.



viernes, 6 de febrero de 2015

Tiempos y decisiones.

Este año arranqué con mucha energia. Estoy contenta porque en lo que va del año (pfff, ni un mes)* vengo cumpliendo con los objetivos que me planteé. Ya sé que es poco, pero lo que me tiene motivada es que identifico los momentos en los que me estoy por dejar estar y me tiro de la oreja y arranco.
Tomé la determinación, el año pasado, de no volver a laburar bajo dependencia, al menos no por ahora. Podría buscar part time, cualquier laburo de 6 horas, con viaje son 8. Para, encima, tener que dejarle la mitad del sueldo (o más) a alguien desconocido para que se quede con #ebm? No, no veo el negocio por ningún lado.
Tengo dos o tres laburitos que me dan una entrada fija. Me sirven para pagar algunas cuestiones básicas y eso me libera stress mental.
No extraño estar afuera todo el día, amo estar con #ebm.
Sí extraño ser más productiva, sí extraño tener un rato soloparami que no implique estar bañandome o quizá alguna cena ocasional. 
Tengo varias cosas con las que quiero avanzar, proyectitos pequeños, no me da el tiempo para ocuparme de todo, concentrarme y hacer que me rinda el tiempo. Eso es falta de organización, mi mayor objetivo de este año. 
A todo esto, quiero terminar la carrera, más tiempo que administrar. 
Así y todo, estoy muy contenta, con muchas ganas, proyectos e ideas.
Nada, eso...lo quería compartir. 


* es un post que no salió en su momento. También otro objetivo, procrastinar menos. Así que, ahí va. 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Super Woman

No lo soy. Ni cerca de serlo. Pero ayer, por un momento me sentí así. Pero Super en el sentido de plena, super activa, con potencial y ganas de todo.
La secuencia fue chiquita, hasta pueden pensar que soy un poco tarada, pero la sensación que me generó fue lo que me gustó.

Domingo. Mediodía.
#ebm sentado en su sillita, espera que se termine de hacer el choclo. Una vez que hago entrega de la pieza, me dispongo a aprovechar el tiempo que tarde #ebm en comer.
Lavo y corto ciruelas para preparar mermelada.
Les pongo film a los pan dulce que hice. (los pan dulces? los panes dulces??)
Me siento en la mesa y anoto stock de cosas que me llevo para la feria en la que voy a participar esa misma tarde (nuevo emprendimiento, ya les contaré mejor).
Fin de la secuencia.
Les dije, quizá les parezca una taradez, pero poder hacer todo eso me hizo sentir bien. Cocina, bebé, emprendimiento, pan dulce para navidad. No me reconozco y cuando me veo, me gusto. Vamos por buen camino.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Cual es tu zanahoria?

Voy afinando la puntería, voy definiendo mejor el qué, el cómo, el dónde...el cuándo se irá viendo.
No quiero, no estoy dispuesta a laburar bajo dependencia 8,10 horas. Pagarle a otra persona para que pase más de la mitad del día con #ebm, para que pase más tiempo que yo con él. 
Elijo, porque puedo, tengo el enorme privilegio de poder elegir estar en casa con #ebm. Más allá de que pasan 10, 15 días de mamá 24x7 y me empieza a dar hurticaria, más allá que me canse, pierda un poco la paciencia a la hora de dormir, me queje, lo que sea...elijo no cambiarlo. 
Y con esta decisión tomada pude empezar a poner en palabras otras cosas. 
Nunca me calentó la guita. Quiero cosas, me gusta comprarme cosas para mi, para el padre de la criatura, para #ebm obvio. Siempre me gustó hacer regalos, aunque no hago tantos como quisiera, pero porque cuelgo. Pero la guita nunca fue mi norte, nunca fue la zanahoria delante. 
Así que con esa visión, la decisión y el apoyo incondicional del padre de la criatura, termino este año con un emprendimiento que va despegando y otro en el tintero. Un nuevo rumbo en la carrera y muchas ganas de empezar un nuevo año. 
Estoy haciendo un especie de wishlist, metas y pequeños objetivos, tambien una suerte de balance de este año que pasó. En breve les comparto.
Es la epoca no?? andamos todos maso en lo mismo??

lunes, 3 de noviembre de 2014

Una piedra en el zapato.

Tengo clarísimo, bastante claro,  más o menos sé lo que quiero. 
Me siento un poco una boluda quejándome, pero si no lo hago acá, donde?
Más que boluda, siento que me quejo de llena. Pero bueno...cada quien se queja de acuerdo a su vara. 
Me doy cuenta que así como me pasa con las noches, donde CADA NOCHE creo encontrar LA manera de dormirlo, me parece que se cómo y por dónde seguir. 
Pasó más de un año desde que llegó #ebm. Me veo diferente, me siento diferente, pero siento una incomodidad rara. Como una piedrita en el zapato.
De esas que te dejan hacer todo lo que tenés que hacer. Vas andando, caminás. De a ratos la piedrita se te incrusta en el talón y quizá la sentís menos. Seguís andando. Al tiempito, se te va entre los dedos, ahí sí, te pincha, te incomoda más. Sabés que hay algo ahí que no te deja ser. Esa piedrita, entre los dedos, no te deja enfocarte al cien por ciento. 
Seguís caminando, pero todo el tiempo, como en segundo plano tenés la molestia zumbando. 
La planta del pie es una zona amplia por donde puede pasearse cómoda y la sentís, casi como si lo disfrutara, que va de un lado a otro. 
Es cuestión de tomar una decisión. Parar, sacarse el zapato y buscar la piedrita. O o quedarse con esa molestia, dejarla que se vuelva crónica. Conformarse.
Sepan que en el próximo umbral, paro y me descalzo. 

martes, 21 de octubre de 2014

Un poquito para mi y me siento egoísta.

Tengo una rutina, tenemos, bah! Curso tres veces por semana, mi vieja se queda con #ebm. Dos veces por semana se ocupa el padre de la criatura de darle la cena y dormirlo.
Aprovecho las dos siestas de #ebm para hacer diferentes cosas, depende qué pendientes tenga. Trabajos para la facultad, laburo, emprendimientos personales, proyectos madurando. Obviamente, además de cocinar, lavar los platos, colgar y descolgar ropa y algún que otro quehacer domestico de esos que taaaaaaanto me gustan.
Siento que necesito más. Charlamos con C, una amiga que supo hacerse de ese título y pasó de la virtualidad a la vida en 3d rapidísimo, hablábamos sobre que para nosotras recontra vale quedarse en casa con los bebitos. Pero ya es hora de mover otros engranajes.
Así es que empecé a pensar en algunas horitas más para mi, que se traducirían en algunas horitas de niñera, jardín, guardería o similar, porque no le puedo pedir a mi vieja que lo cuide más veces. Me dio culpa, de solo pensar de dejarlo con alguien para yo tener más tiempo libre. Fue precisamente C, la que me sopapeó diciendo que recontra vale dejarlo unas horitas para meterle pata a la carrera. Además, tengo ganas de retomar el envión que tuve hace unos meses. Quiero volver a esa energía de bocho funcionando a mil, ideas que fluyen, cuaderno con listas de cosas que quiero hacer y se fueron acumulando. Quiero empezar a tachar cosas de esas listas.
Primero pensé en buscar algún laburo de cuatro horas, un ideal, ya se, pero no me cuesta nada pensar posibilidades. Hasta hace no mucho pensaba que no tenía sentido buscar laburo y cambiar la plata, sueldo por niñera. Ya lo estoy pensando desde esta perspectiva, un poco más para mi. Ese horario debería cubrirlo una niñera o cambiar el horario de mi vieja, de esa manera todo se complica más porque tendría que cubrir el tiempo de cursada.
Por otro lado, pienso si quiero o no empezar a trabajar bajo dependencia. No estamos ni muy muy, ni tan tan, económicamente hablando. El padre de la criatura me re banca para que termine la carrera y después me dedique a eso. Otro ideal, pero me gusta mucho pensar que eso es verdaderamente una opción.
Por otro otro lado, me encantaría ponerle más energía y concentración a mis proyectos, sacarlos adelante y si es posible, vivir de ellos. 
De a una cosa por vez.  

miércoles, 1 de octubre de 2014

Poquito a poco.

Un pasito más. Rendí mi primer parcial maternidad mediante. Creo que me fue bien. Me organicé bastante bien, pero puse todo lo demás en suspenso. 
Ahora volviendo en el bondi mi cabeza hace un repaso de las cosas que debería retomar. Desde el cumple de #ebm vengo con algún objetivo/fecha/festividad adelante. Hace exactamente un mes de eso. Por lo pronto, el fin de semana me pienso dedicar a descansar y nada más. 
Estoy muy contenta con la facultad y se empezaron a accionar algunos engranajes que estaban empastados. Estoy pensando en cómo avanzar para terminar lo que me falta. 
El viernes fue la entrega de diplomas de una de mis amigas de la facultad. Fue muy emocionante, lloré, lloramos. Quizá eso motorizó algunas reacciones también. Quiero eso, quiero llegar. No sé exactamente cuánto me falta. No mucho. Más de lo que querría, menos de lo que parece. En chiste, pero metiéndome presión, ese mismo viernes comenté: "a mi el diploma me lo va a dar Eloy con la novia de la mano". 
No estoy muy segura de que importe ya, el cuándo digo. Lo que importa es terminar. Por mi. Y por esa ceremonia de entrega. 




jueves, 21 de agosto de 2014

El plan.

Primer paso: la decisión. 
Segundo paso: ejecutar la decisión y cambiar el bocho. 
Tercer paso: anotarme en la facu. 
Cuarto paso: empezar las clases. 

Cuatro decisiones life changing para mi hoy en día. Cuatro tildes. Cuatro ok. 
No me compré cuaderno. Me traje una lapicera de casa. 
Cambió mi ritual por completo. Mi perspectiva es muy diferente. A pesar de la materia de porquería que me toca, me siento motivada. Muy arriba.
Vértigo.
Ansiedad.
Nervios. 
Media hora antes de salir, marido me llamó para desearme merd y decirme, recordarme, que él me apoya en todo lo que elija. 


Acá estoy. Tercer piso. Adolescentes desparramados por el piso me hacen sentir vieja. 
Carteles pegados por todos lados me ponen más nerviosa que antes.
Ni hablar de los carteles que incitan a apoyar a Hamas, ni siquiera al pueblo palestino, a Hamas. Otro tema, otro rollo. Antes que empiece la clase, pasaron tres agrupaciones. Te dejan papelitos con lo que hicieron, lo que harán, lo que harían. Lo que los otros no hicieron, ni harán ni harían. 

Hora y media más tarde.
La profesora muy buena onda. Pero quise romperme la cabeza contra el pupitre al escuchar tres cosas: trabajo grupal, nota de concepto y que cursaba un día más del que había entendido. 
Es una materia que estoy recusando, así que decidí  hacer tabula rasa para estar más receptiva en clase. 

Nueve cuadras hasta el subte. Empecé a cierta velocidad y después desaceleré. Venía bien con el tiempo. 
Subte. Un brasileño/brasilero(?), con una guitarra y un amplificador, desprolijo, medio mugre quizá y con los ojos delineados, me da la bienvenida al subir. Me quedé parada casi al lado porque había mucha gente. 
Intercambiamos unas palabras, como pudimos porque, a diferencia de lo que muchos dicen, para mi el portuñol es casi indescifrable. 
Reversionó "Desconfío", de Papo. En algún momento me preguntó el nombre. Me senté. De la canción siguiente, lo único que entendí fueron los gritos de "Florencia!!". A cada grito yo moría de risa. 
Nos saludamos. Me bajé. Seis cuadras a casa. Las últimas dos las quise correr. 
Llegué tranquila pero con una necesidad de abrazar a #ebm como si hubiese estado afuera dos días. 
Pulgar arriba. 
Empecé la facultad, retomé la facultad. Soy estudiante again. 

sábado, 19 de julio de 2014

Soltar.

Y un día, después de mucha charla, un poco de llanto y alguna que otra discusión, entendí que no era mandato familiar. Que no debía lealtad ni permanencia perpetuas. Es difícil.
El mandato familiar es difícil, sobre todo el que uno asume y cree implícito. El que uno "adivina" en las palabras de los padres. 
Cuando te sientan y te dicen: "yo quiero esto, espero aquello, me gustaría tal cosa", se eliminan las suposiciones, las ansiedades, las adivinanzas. Uno puede enorgullecer o decepcionar pero sin vueltas.
Entender eso me sirvió para tomar una decisión importarte. Me abro.
Un día, mi papá me sentó y me dijo, "si estás dispuesta, empezás". Mi única condición fue poder estudiar. Y así, con unos 18 años y algunos meses, empezando a cursar sexto año, empecé a trabajar.
Empresa familiar. Madre, padre, hermana, hermano, novio que luego fue marido.
Empecé a los 18, tengo casi 32. Nunca trabajé en otro lado.
Comercio. Fábrica. Local al público, minorista, mayorista, compras, ventas, proveedores, impuestos, mercaderia, temporadas, promociones, liquidación, sueldos, administración, estrategias, planes, organización, desorganización, peleas, discusiones, desacuerdos, acuerdos, negociaciones y renegociaciones. De todo un poco. Eso fue gran parte de mi vida desde esos 18 hasta acá. Lo que aprendí es incalculable. Pero, y creo que esto pudo haber sido un factor más, no había más que aprender. Sí, siempre hay para aprender, pero para mi, no había más, de mi no había más.  
Cuando empecé, amaba esto. Lo sigo haciendo, pero desde otro lugar. El comercio nunca se me había cruzado como algo para mi y de repente, estaba en lo mio. Dejó de ser lo mio, quiero otra cosa.
Un amigo, cuando le conté la decisión me dijo "estás madurando". No se si es eso, cambiando? seguro, eligiendo diferente?, seguro, priorizando distinto?, claramente.
El padre de la criatura me apoya y es un pilar, junto con mi vieja. Los dos me ayudaron a pensar el cómo y el porqué, el para qué y el porqué no. Confluyeron varios factores y se alinearon algunos planetas. Y acá estoy, pensando cómo seguir. Eligiendo otro camino.
Vértigo-Miedo-Confusión-Ansiedad-Angustia van dejando paso a Seguridad-Decisión-Acierto-Alegría. Apuesto a este segundo grupo. Voy por eso.



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