Este año va a estar lleno de bebés.
Ya nacieron dos bebitos, varones ellos. Los dos vienen a convertir las familias en "tipo", dos padres, dos bebés. Perdón, nació tambien otro bebito de la Tribu, otro que tambien hace una familia de cuatro. Los tres varones.
Esperamos (ellos, nosotros acompañamos con amor) para mitad de año y para la primavera tres nenas.
Cuando una entra a la blogosfera se va moviendo dentro de las burbujas de quienes más o menos atraviesan lo mismo, sobre todo durante el puerperio. De hecho, he dejado de leer bastantes mamis bloggers y me incliné por blogs de lifestyle y de emprendedores/emprendimientos. Decía, que uno va leyendo de acuerdo a lo que va viviendo.
Recuerdo haber leído (si supiera donde lo compartiría, perdón) sobre que tenemos la oportunidad de cambiar el mundo con nuestra crianza. Educando a nuestros niños tenemos la oportunidad de cambiar el mundo.
Primero me sonó un poco pretencioso y como muy mucho para los pobres gurrumines que ya tenían una super carga sin saber de qué se trataba el mundo aún. Después entendí que era un deseo desde el lugar de madres. Hoy creo que es absolutamente posible y comprendo perfecto la propuesta. De hecho era eso, era una propuesta. Invitaba, a quien quisiera sumarse, a cambiar el mundo, o al menos a intentarlo al educar diferente a nuestros hijos.
Hoy, de verdad, creo que es posible. De verdad creo que está habiendo una especie de giro (porque cambio me parece aún mucho) en los paradigmas educativos, en la crianza en general. No se si verdaderos cambios, pero sí verdaderos cuestionamientos. Cada vez leo más sobre educación alternativa (pero no me refiero solo a montersori, waldorf y otras ensaladas), en general, nos estamos replanteando diferentes modos de educar a nuestros niños. ESE es el cambio que tenemos la posibilidad de generar en el mundo.
Pensando que se vienen tanto bebitos y conciendo a sus padres y pensando en mis futuros bebitos (en plural, jiji) pienso en que cómo elijamos educarlos va a repercutir a futuro en la sociedad.
No significa que vayan a dejar una marca, me parece horrible cargar a los niños con la idea de ser "alguien importante". YA son alguien, YA son importantes para mucha gente. Ahora si toda esa gente pretende de ellos algo más que que sea feliz, acho, allá ellos.
La tarea de educar varones no machistas, la dedicación en una alimentación vegetariana, la decisión de dejarlos elegir sin seguir bajada de línea o tradiciones de nuestros padres/abuelos. La tarea de criar nenas sin sexismos, compartir juegos de "nenas y varones" porque después de todo, jugar es jugar. Jugar en el piso, ensuciarse, probar todo. Mirar e intentar comprender el mundo desde su altura. Explicar todo sin subestimar cuánto entienden. Ponerle palabra a las cosas sin ponerle motes a ellos.
La maternidad me pegó positivo. Podemos, definitivamente podemos, cambiar el mundo, nosotras, ellos, juntos. Nuestro mundo, sin dudas.
Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas
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martes, 21 de abril de 2015
jueves, 22 de enero de 2015
Sendero de pingüinos.
Así, la gente con #ebm, cual pingüino de Punta Tombo, deteniendo el paso para que el "animalito" pase.BTW, Punta Tombo es un lugar precioso para visitar!!
sábado, 17 de enero de 2015
Una buena te pido!
![]() |
| 1ra: movida 2da: mi cara no está 3era: fuera de foco pero sirve! |
No se sí ya he comentado el temita de las fotos.
Toooodas las fotos de mi teléfono son de #ebm sólo o bien autofotos (me niego a decir "selfies").
Sé, una vez más, que no estoy sola.
No se les ocurre sacarte una foto espontáneamente. Hay que pedirles que te saquen una foto, pero no así. Hay que darles indicaciones porque sino salís con la cabeza cortada, mirando para otro lado o la foto sale toda negra o toda blanca por el sol.
Ya de por sí, cuesta sacar una foto en la que los críos estén relativamente nítidos porque no paran de moverse, si encima pretendés que mire a cámara al mismo tiempo que vos ...pffff... NUNCA tendrás una foto con tu pibito.
La voluntad misma del crío es un tema aparte. Que ganas de hacercualquierotracosa menos mirar a camara, estar a upa y/o quedarse en esa posicion por mas de 10 segundos, buahh...
La voluntad misma del crío es un tema aparte. Que ganas de hacercualquierotracosa menos mirar a camara, estar a upa y/o quedarse en esa posicion por mas de 10 segundos, buahh...
Básicamente hay que pedir "me sacas una foto?!?!" y rogar que salga alguna que zafe. Por suerte, los teléfonos "touch" te permiten tocar quichicientas veces y lograr Esa foto en la que "salieron diviiiinos".
martes, 11 de noviembre de 2014
Abuelos!
Tengo esto guardado hace no se cuánto...y se me pasó el Dia de la Abuela y me parece una buena ocasión para compartirlo.
El nuevo paradigma implicó que muchos niños quedaran a cargo de personas ajenas al hogar o en instituciones. Esta tercerización de la crianza se extendió y naturalizó en muchos hogares.
Algunos afortunados todavía pueden contar con sus abuelos para cubrir muchas tareas: la protección, los traslados, la alimentación, el descanso y hasta las consultas médicas. Estos privilegiados chicos tienen padres de padres, y lo celebran eligiendo todos los apelativos posibles: abu, abuela/o nona/o bobe, zeide, tata, yaya/o opi, oma, baba, abue, lala, babi, o por nombre, cuando la coquetería lo exige.
Los abuelos no sólo cuidan, son el tronco de la familia extendida, la que aporta algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad, factores indispensables en los nuevos brotes.
La mayoría los abuelos siente adoración por sus nietos. Es fácil ver que las fotos de los hijos van siendo reemplazadas por las de estos. Con esta señal, los padres descubren dos verdades: que no están solos en la tarea, y que han entrado en su madurez.
El abuelazgo constituye una forma contundente de comprender el paso del tiempo, de aceptar la edad y la esperable vejez.
Lejos de apenarse, sienten al mismo tiempo otra certeza que supera a las anteriores: los nietos significan que es posible la inmortalidad. Porque al ampliar la familia, ellos prolongan los rasgos, los gestos: extienden la vida. La batalla contra la finitud no está perdida, se ilusionan.
Como suelen no ver bien, usan los ojos para otras cosas. Para opinar, por ejemplo. O para recordar. Como siempre pensando en algo, se les humedece la mirada; a veces tienen miedo de no poder decir todo lo que quieren.
La mayoría tiene las manos suaves y las mueven con cuidado. Aprendieron que
un abrazo vale más que toda una biblioteca.
Los abuelos tienen el tiempo que se les perdió a los padres; de alguna manera pudieron recuperarlo. Leen libros sin apuro o cuentan historias de cuando ellos eran chicos. Con cada palabra, las raíces se hacen más profundas; la identidad, más probable.
Los abuelos construyen infancias, en silencio y cada día. Son incomparables cómplices de secretos. Malcrían profesionalmente porque no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos. Consideran, con autoridad, que la memoria es la capacidad de olvidar algunas cosas. Por eso no recuerdan que las mismas gracias de sus nietos las hicieron sus hijos. Pero entonces, no las veían, de tan preocupados que estaban por educarlos. Algunos todavía saben jugar cosas que no se enchufan.
Son personas en disolver angustias cuando, por una discusión de los padres, el niño siente que el mundo se derrumba. La comida que ellos sirven es la más rica; incluso la comprada. Los abuelos huelen siempre a abuelo. No es por el perfume que usan, ellos son así. ¿O no recordamos su aroma para siempre?
Los chicos que tienen abuelos están mucho más cerca de la felicidad. Los que los tienen lejos, deberían procurarse uno (siempre hay buena gente disponible).
Finalmente, y para que sepan los descreídos: los abuelos nunca mueren, sólo se hacen invisibles.
AUTOR: Dr. Orchansky
EXTRACTADO POR. Enrique Sandrone
FUENTE: La Voz del interior
viernes, 10 de octubre de 2014
No se me ocurre un título.
Todavía es el dia de hoy que me acuerdo de la sensación. Era una mezcla de desconcierto, sorpresa, frustracion.
Para mi ellos eran la "familia perfecta". Claro que familias perfectas no existen, era lo más cercano a un tipo perfecto, a un estereotipo feliz. Nosotros, mientras tanto laburabamos en la nuestra.
Y un día, se separaron. La pareja terminó en malos malísimos términos.
Y yo quedé tan shockeada por la noticia que me dura la sensación hasta hoy. Claro, eran una familia perfecta para afuera. Para adentro, se estaba resquebrajando.
Y esta sensación ahora me pega de cerca.
Soy hija de padres separados, desde chica. Padres separados y vueltos a juntar. La juntada, poniendo un poco de cada uno, fue un éxito. Somos una familia hermosa. Hemos logrado cosas que en otras familias vi fracasar.
Somos una familia perfecta, pero siento que nos estamos resquebrajando para adentro.
Estoy triste. No puedo identificar en qué momento empezaron a aparecer las primeras grietas. Y miro alrededor y veo escombros de relaciones.
Sólo quiero pensar en el momento de remendar, de sanar, de volver a empezar, si es necesario, las relaciones de esta familia que amo tanto y hoy sufre.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
El año.
Una semana después del cumpleaños todavía estamos cansados. Los tres. Agotados. Las siestas de #ebm son mas largas, mis ojeras más oscuras. Las bolsas de los ojos de marido estánen un punto que no lograba desde las trasnoches de la juventú.
#ebm cumplió años el lunes 1 de Septiembre. Festejamos un poco ese mismo lunes. Y el sábado. Y el domingo.
Me agarró muy casera este cumpleaños, así que hice un poco de todo. Pompones de papel, budines de los más variados gustos, carteles con el nombre de #ebm, mermelada, cartelitos que anuncian el sabor de las cosas que hay en la mesa dulce, muffins, afiches para armar un espacio de arte para los niños, y así.
El mismo día del cumple medio que se improvisó una reunión familiar. Sanguchitos, empanaditas, torta de banana y mate. Una semana antes del cumple, yo ya venía cocinando lo dulce como para no estar hasta ultimo momento a las corridas. Fui freezando todo.
Hice budines y muffins. Hice de vainilla, banana, mandarina, limón, banana con choco, vainilla con choco. Preparé también mermelada de naranja y de frutilla, que pude guardar porque aprendí a envasarlas al vacío, ahí gané mucho tiempo, porque las tengo hace un mes en la alacena. Sigo anonadada con mi desempeño culinario. Pero ese es otro tema.
El sábado el festejo fue en la casa de mi vieja. Me encantan los festejos, alguna vez lo dije. Amo los festejos, el ruido, las charlas, las bebidas y la comida yendo y viniendo. Esta ocasión cambió un poco el panorama. Los que iban y venían, eran mas bien los pequeños, caminantes, gateadores y los padres atrás. Las charlas, obviamente estuvieron divididas, es mas, espacialmente estuvo todo muy dividido. Las charlas (y el espacio) estuvieron en dos sectores, mater/paternidad y el resto. Pfff. Estuve a punto de poner la maternidad por un lado y la vida por el otro, pero es como muy mucho. Un poco así fue.
La casa de mi vieja es bastante grande. El sector "mamis y papis" estuvo en una especie de living decorado para la ocasión y lleno de juguetes y críos. El sector "la vida" estuvo en el comedor, en una mesa laaaarga, llena de cosas ricas para la merencena que habíamos planeado.
El sábado fuimos cerca de 30 y pico, muchos peques, entre ellos tres de mis sobris de cuatro años que corrían de un lado al otro teniendo cuidado con los mas peques. Ámolos. Para mi, a esa edad, son jóvenes adultos, porque adolescentes son chicos como F y M, de año y medio que se hacen entender y caminan y deciden qué quieren y a dónde quieren ir.
El domingo el festejo fue en casa de mis suegros, por sus pagos. Fuimos como 70, y faltaron unos cuantos. Tuvimos mucha suerte y salió un solazo hermoso. Llego a secarse bastante el parque, así que pudimos armar una suerte de plaza blanda afuera, sobre el pasto y al sol. Fuimos muchos más adultos que peques, una mesa gigaaante en tres y pizzas de todos los sabores. En este festejo la división fue más entre familia y amigos. Todos los amigos estuvieron afuera con lo críos, toda la familia acomodada en las mesas. Música de fondo, risas y comida yendo y viniendo. Mesa dulce, tortas, budines y golosinas para los pibitos.El lunes, para soplar las velitas hice un bizcochuelo. Había comprado cobertura, que perdí en algún punto del trayecto desde el cotillón hasta mi casa. Asi que, plan B, grana celestona y mucho brillo. De las tortas del fin de semana se ocuparon las respectivas abuelas. Una más linda que la otra. Una de animalitos a puro color, la otra, haciendo juego con la invitación, animalitos de nube.
ES-PEC-TA-CU-LA-RES. Gracias Abuelas!!
Un año. Festejos múltiples. Múltiples felicidades en un año. Y lo mejor, lo mejor de todo, la compañía y la sonrisa de #ebm.
miércoles, 16 de julio de 2014
martes, 29 de abril de 2014
Octogenarios II
Mi Abuela está toda arrugadita porque fue un lagarto toda su vida. Había un rayito de sol y ella era capaz de hacer la parabólica humana con tal de que ese rayito la broceara.
Mi Abuelo está igual hace, por lo menos, diez años.
Mi Abuelo tiene unos ojazos azules que no heredamos ninguno de los nietos.
Burako. Uff! Tardes de burako, mi Abuelo es un calenton barbaro. En eso a veces también se parecen o se parecían, porque ahora hace mucho que no jugamos. Mi Abuelo se toma todo el tiempo del mundo en analizar la jugada, ahora cuando vos te tomaste más del tiempo que él considera necesario empieza a apurarte. En lo que se parecen es que en algún momento, alguno de los dos se hincha lo suficiente como para abandonar el juego. Empiezan a juntar las fichas o pegan un manotazo sobre las fichas, desacomodando todo el juego, en general del otro.
Mi abuelo, en cada relato donde haya un punto de referencia te va a saber decir dirección exacta, o al menos entre qué calle y qué calle está, lo que sea de lo que se esté hablando.
Mi abuela siempre fue una gran recitadora. Se había aprendido unos cuantos versos y poemas de pequeña, que aun hoy recuerda. El famoso "Setenta balcones" lo aprendí de ella. Quizás no es famoso, pero yo conozco ese poema porque mi abuela lo recitaba de memoria, de otra manera nunca lo hubiese conocido, porque debo admitir, la poesía no es lo mio.
Mi Abuelo fue siempre del bar. Juega domino. Después de unas fichas jugadas sabe exactamente qué fichas quedan sueltas y probablemente sepa qué fichas tenes vos.
Mi Abuela sabe hacerse querer enseguida. Donde fue, donde vivió, supo hacerse amistades. Tal es así que en el festejo de sus ochenta vinieron amiguitas suyas de Uruguay, que dejó de ver cuando tenía 10 años. Amigos de la adolescencia, una pareja amiga con la que en una salida de joda conoció a mi abuelo. Amigos de la vida, de los barrios donde vivió.
Mi Abuelo cuando le interesa algo se te para al lado, las dos manos atrás y mira, pregunta, mira y repregunta. Así camina también. Con sus dos manos agarradas en la espalda. Es muy una posición de él.
Mi Abuela es hija única, mi Abuelo uno de tres. A la mamá de mi Abuelo la pude conocer, era mi bobe. A los papás de mi Abuela no.
Mi Abuela se llama Aida.
Mi Abuelo, Santiago.
Dos Octagenarios, Dos.
Mi Abuelo está igual hace, por lo menos, diez años.
Mi Abuelo tiene unos ojazos azules que no heredamos ninguno de los nietos.
Burako. Uff! Tardes de burako, mi Abuelo es un calenton barbaro. En eso a veces también se parecen o se parecían, porque ahora hace mucho que no jugamos. Mi Abuelo se toma todo el tiempo del mundo en analizar la jugada, ahora cuando vos te tomaste más del tiempo que él considera necesario empieza a apurarte. En lo que se parecen es que en algún momento, alguno de los dos se hincha lo suficiente como para abandonar el juego. Empiezan a juntar las fichas o pegan un manotazo sobre las fichas, desacomodando todo el juego, en general del otro.
Mi abuelo, en cada relato donde haya un punto de referencia te va a saber decir dirección exacta, o al menos entre qué calle y qué calle está, lo que sea de lo que se esté hablando.
Mi abuela siempre fue una gran recitadora. Se había aprendido unos cuantos versos y poemas de pequeña, que aun hoy recuerda. El famoso "Setenta balcones" lo aprendí de ella. Quizás no es famoso, pero yo conozco ese poema porque mi abuela lo recitaba de memoria, de otra manera nunca lo hubiese conocido, porque debo admitir, la poesía no es lo mio.
Mi Abuelo fue siempre del bar. Juega domino. Después de unas fichas jugadas sabe exactamente qué fichas quedan sueltas y probablemente sepa qué fichas tenes vos.
Mi Abuela sabe hacerse querer enseguida. Donde fue, donde vivió, supo hacerse amistades. Tal es así que en el festejo de sus ochenta vinieron amiguitas suyas de Uruguay, que dejó de ver cuando tenía 10 años. Amigos de la adolescencia, una pareja amiga con la que en una salida de joda conoció a mi abuelo. Amigos de la vida, de los barrios donde vivió.
Mi Abuelo cuando le interesa algo se te para al lado, las dos manos atrás y mira, pregunta, mira y repregunta. Así camina también. Con sus dos manos agarradas en la espalda. Es muy una posición de él.
Mi Abuela es hija única, mi Abuelo uno de tres. A la mamá de mi Abuelo la pude conocer, era mi bobe. A los papás de mi Abuela no.
Mi Abuela se llama Aida.
Mi Abuelo, Santiago.
Dos Octagenarios, Dos.
Setenta balcones y ninguna flor
Baldomero Fernandez Moreno
Setenta balcones hay en esta casa,
setenta balcones y ninguna flor.
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?
La piedra desnuda de tristeza
¡dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay algún poeta lleno de ilusiones?
¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín?
Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave...
¡Setenta balcones y ninguna flor!
jueves, 24 de abril de 2014
Nuevo aniversario.
Nos juntamos como a festejar un cumpleaños. Es un poco eso. Fue un renacer, otra oportunidad que surge del amor. Nos juntamos, y como estan mis abuelos celebramos con ñoquis caseros. Todo este tiempo estuvo teñido de mis abuelos. Esta celebracion fue menos emotiva que la del año pasado, pero a dos años seguimos celebrando juntos. Celebramos estar juntos, estar bien, por muchos años más.
Aniversario de vida
Ella y Él.
Aniversario de vida
Ella y Él.
miércoles, 9 de abril de 2014
Octogenarios.
Festejamos los 80 de mi abuela, así como dos años atrás festejamos los 80 de mi abuelo. Entre los invitados, aquella vez y esta había aproximadamente unos 1875 años, hice el cálculo.Mis abuelos son tan distintos. Ahora, entrados en años cada vez se parecen más. Los dos gritan mucho porque no se oyen. Los dos se contestan cualquier cosa porque no se escuchan. Cualquiera de los dos en alguna conversión puede responder un enérgico "Sí" cuando la respuesta era "domingo" o " 6 de abril".
Pero en esencia son diferentes. Mi abuela es besuqueira por naturaleza. Mi abuelo nada que ver. Mi abuelo es de los que cuando le decís "te quiero" te responde "bueno, bueno, yo también".
Mi abuela es peleona, de chiquita. Mi abuelo es más de dejar que las cosas pasen, de no meterse tanto con el otro. Mi abuela es franelera, mi abuelo no. Mi abuela es flaquita, siempre lo fue. Mi abuelo es gordo, siempre lo fue, al menos desde que yo recuerdo.
Mi abuela siempre dice, " a mi si no me caes bien de entrada..."
Mi abuelo, ante la pregunta ¿cómo estas? responde "tss...de diez para arriba".
Mi abuela es uruguaya, vive en Argentina desde que tiene, creo, 10 años. Nunca quiso hacerse ciudadana, ella llevó su uruguayidad hasta Israel, que es donde viven actualmente.
Mi abuelo es de los de antes, de esos que "se dejan" hacer todo. No porque no sepa hacer las cosas, sólo porque fue así toda la vida. Mi abuela es la otra mitad de la culpa. Mi abuelo hace las compras, porque mi abuela no puede cargar, tuvo un accidente hace unos años y le quedo un brazo medio rotito. Pero mi abuela, diría, hace todo lo demás.
Mi abuelo, a media mañana y a media tarde, después del desayuno y después de la siesta, lee el diario íntegro. De punta a punta. La siesta para mi abuelo es sagrada. Es de los que se duermen en la mesa después de comer.
Ante la emoción, son super distintos. Mi abuelo llora. Mi abuela no. Ella se conmueve, sí, claro, pero no llora. A mi abuelo se le quiebra la voz, hace puchero, se le achinan los ojitos. Obvio que cada vez que veo llorar a mi abuelo, yo lloro también.
Mi abuela hace los mejores ñoquis del mundo. Este año me pasa receta y hacemos ñoquis juntas.
Es muy emocionante ver a mi abuela jugando con #ebm. Le hace un baile que me mata de amor. Mi abuelo los primeros días, con solo mirarlo lo hacía llorar. Después mi abuelo le hacía caras y #ebm se reía.
El mismo día del festejo, porque el cumple había sido quince días antes, cumplieron 58 años de casados. Según trascendió, mi abuelo le habría escrito una tarjeta que decía "después de aguantarte estos 58 años" o algo así...mi abuela se la rompió en la cara. La tarjeta nueva dice así "Espero que me aguantes otros 80 pirulos. Con Amor, te quiero mucho. Tu querido esposo."
Tengo el recuerdo patente, si bien vivieron en muchos lugares, recuerdo la casa de Versalles. Pasaje La Huella. Me acuerdo que ir de mi abuela era, pastas, tele y cosas ricas. Me acuerdo de la heladera y la alacena siempre con cosas. No me pregunten con qué, porque eso no me acuerdo. Me acuerdo la sensación. Esa sensación de "en la casa de la abuela se puede hacer de todo".
Tenían a Maradona, un perro que era mezcla de murciélago y can. Así de feo era. Quedarse a dormir en lo de mis abuelos era acostarse y quedarse lo mas quieto posible para que Maradona no te muerda los pies.
Ir a lo de mi abuela era mirar esa orquesta de monitos de bronce. Lo unico que quería era tener esos monitos en mi poder. Me hipnotizaban. Años después los heredó mi hermanita menor. Aunque no llegó toda la orquesta. Yo había ligado, en algun momento el flauta traversa. Mi mayor deseo era el que tocaba el tambor.
Ante la emoción, son super distintos. Mi abuelo llora. Mi abuela no. Ella se conmueve, sí, claro, pero no llora. A mi abuelo se le quiebra la voz, hace puchero, se le achinan los ojitos. Obvio que cada vez que veo llorar a mi abuelo, yo lloro también.
Mi abuela hace los mejores ñoquis del mundo. Este año me pasa receta y hacemos ñoquis juntas.
Es muy emocionante ver a mi abuela jugando con #ebm. Le hace un baile que me mata de amor. Mi abuelo los primeros días, con solo mirarlo lo hacía llorar. Después mi abuelo le hacía caras y #ebm se reía.
El mismo día del festejo, porque el cumple había sido quince días antes, cumplieron 58 años de casados. Según trascendió, mi abuelo le habría escrito una tarjeta que decía "después de aguantarte estos 58 años" o algo así...mi abuela se la rompió en la cara. La tarjeta nueva dice así "Espero que me aguantes otros 80 pirulos. Con Amor, te quiero mucho. Tu querido esposo."
Tenían a Maradona, un perro que era mezcla de murciélago y can. Así de feo era. Quedarse a dormir en lo de mis abuelos era acostarse y quedarse lo mas quieto posible para que Maradona no te muerda los pies.
Ir a lo de mi abuela era mirar esa orquesta de monitos de bronce. Lo unico que quería era tener esos monitos en mi poder. Me hipnotizaban. Años después los heredó mi hermanita menor. Aunque no llegó toda la orquesta. Yo había ligado, en algun momento el flauta traversa. Mi mayor deseo era el que tocaba el tambor.
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