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martes, 27 de mayo de 2014

De cómo me convertí en un fantasma - Otras Voces

Relato de Pao
Marzo de 2012.
8 hs.
El martes 6 me interné con la orden del obstetra. Estaba en la semana 41 (40,6 para ser exacta). En la guardia de obstetricia del Sanatorio Franchín no te dejan entrar acompañada. Demián se quedó afuera, con mi familia y la suya. Tampoco podés parir con tu obstetra ni pueden ingresar médicos y parteros que no sean de la institución. Te toca el/la de turno. No hay chances. Me atendió una partera que empezó a tomarme los datos. Cuando saca cuentas, me mira y me dice: “ah, pero vos no estás en la semana 41”. Mi cara de póker. “Bueno, ya estás acá. Vamos a ver si dilataste algo”. Me toma la presión, me acuesta en una camilla y enciende el monitoreo. Yo estaba ansiosa por conocer a mi hija. Previamente, había ingresado 5 veces a la guardia por picos de presión y como entraba salía. El nivel de estrés iba en aumento de sólo pensar que algo podía pasarle.
9 hs.
En un momento entra una obstetra y me pregunta cómo estoy, si estoy nerviosa. Me calma diciéndome que pronto voy a tener a mi hija en brazos. Se va. Entran dos más, una mujer y un varón. La partera me señala y el tipo dice: “¿Hacemos la maniobra de Hamilton?”. Yo no entendía nada, pero confiaba en que ellos eran los que sabían. Se acerca y me dice que me va a hacer un tacto. Que me relajara. Mete la mano y siento como un dolor intenso que me deja sin respiración, como si me arrancara las entrañas. Atino a subirme, como escapándome. El tipo me dice que no me suba, que es peor. Me siento mal. Pienso en lo inútil que soy por no bancarme “un tacto” (eso creía yo). Nunca me explicó qué me hizo, para qué y qué consecuencias tendría. Nunca me pidió autorización para despegar las membranas (eso es la maniobra de Hamilton).
9:30 hs
Estaba sola y lo llamaba a Demi que estaba afuera para sentirme acompañada. No sé cómo hizo pero a los 5 minutos entra mi suegra a la guardia de obstetricia. Pienso que la dejaron ingresar porque es médica. Me alegré de no estar sola. Pero quería estar con Demián. Empecé con contracciones cada 3 minutos. Me volví a alegrar pensando que el nacimiento estaría en cerca (ilusa).
11 hs.
Pasa el tiempo. Vuelve la partera y me dice que me levante que me tiene que pesar. ¿Para qué? Me levanto y en el trayecto de un metro y medio, un enorme charco de sangre con coágulos mancha el piso. Entro en pánico. La partera me dice que es normal. Yo desconfío, pero no soy capaz de discutir. Me ayuda a volver a la camilla. Estábamos esperando que desocuparan habitación.
12 hs.
Por fin me pasan a una habitación a dilatar. Como compañera no tengo a otra parturienta sino a una paciente oncológica que esperaba cirugía. Me alegro de ver a Demi. En el horario de visita entraron mi padres y mis suegros en tandas. Me dieron una dieta líquida en el almuerzo. Las enfermeras de piso parecían macanudas (parecían). A todo esto seguía con contracciones cada 3 minutos que iban aumentando en intensidad conforme pasaban las horas.
16 hs
Me levanto para ir al baño y en ese momento veo que había roto bolsa con un líquido verde. Es meconio. Me asusto, le aviso a Demi y llamamos a la partera. Viene y me dice que no es nada que en un rato me hace un tacto.
17 hs
Viene la partera a hacerme el dichoso tacto. “Tenés 4 de dilatación, ahora viene la obstetra”. Cuánto misterio. Por dentro estaba aterrada. Y las contracciones eran cada vez más fuertes.
17:25 hs
La obstetra de turno viene con una mala noticia. “Gorda, no dilatás y rompiste bolsa con líquido meconial. Vas a cesárea. Ni bien se desocupe el quirófano entrás vos”. Pero a Demi no lo dejaban entrar por “protocolo”. Se me derrumbó el mundo aunque sólo podía pensar en la salud y el bienestar de mi bebé. Ya no aguantaba las contracciones. Sentía la cabeza de la nena apretándome. Me costaba recuperarme de cada contracción, pero no gritaba. La enfermera de la tarde me miró y me dijo: “qué sabés vos lo que son las contracciones de parto, eso no es nada”. La miré y la fulminé. Sólo podía apretar fuerte la mano de Demi, mi mamá, mis hermanas. Quien entraba a verme salía con la mano morada de la fuerza que hacía para aguantármela. Al final ya mordía la almohada.
18:10 hs
Entran los camilleros para llevarme. Me cuesta pasarme a la camilla. Ya no tengo tiempo de recuperar aire. Demián me espera en la puerta de la habitación me da un beso y me dice emocionado “TE AMO”. Ahí nos separamos. La angustia, el dolor y la adrenalina se apoderaron de mí. Iba al cuchillo y estaba cagada en las patas. Llego al quirófano, veo todo desde el ángulo de litotomía aunque con las piernas estiradas. Nada de empoderamiento. Me encandila la dichosa lámpara. No aguanto las contracciones. Estoy sola. Tengo miedo y no quiero gritar. Recuerdo que había varias mujeres y Nicolás, el anestesista. El fue el único que me trató como a UNA madre que estaba de parto. Me inyectó la peridural cuidando que no doliera. Tal era la intensidad de las contracciones (que según la enfermera no eran nada) que no sentí el pinchazo. Sólo un impulso de vomitar y vomité. Me sentía débil, vulnerable. Cesó el dolor, de golpe la anestesia hace efecto. Me colocan las vías.
18:40 hs
Empieza la cesárea. Estoy sola. El anestesista me aprieta la mano y me dice que él me acompaña y que pronto voy a conocer a mi hija. Le pregunto el nombre. Los obstetras hablan entre ellos del asado del domingo y de los problemas del seguro del auto mientras me abren. No me duele pero siento cada maniobra. Extraño a Demián.
18:51 hs
Siento el tirón como si me la arrancaran. Nace Muriel. Escucho un “que hermosa es tu hija”. Le aprieto la mano a Nicolás. Bajan el biombo y me la muestran. Lloro. No me la ponen en el pecho. No pude olerla. No pude sentirla. No pude besarla. Se la llevan a recuperación de neos. Allí la esperaba Demián. Lloro. Escucho los pasos al llevársela y su primer llanto a los 2 minutos. “2,880 kg y 42 semanas. Envejecimiento fetal. Hipotermia e hipoglucemia. Va a neo por 2 horas”, dice la obstetra a la nurse. Le pregunto al anestesista qué pasa con mi hija. Me dice que la médica me va a explicar. Sacan la placenta. Cierran mi panza con “una obra de arte”. Voy a volver a usar bikini.
19:10 hs.
Estoy sola sobre una camilla en el pasillo de cirugía. La obstetra se acerca y me pregunta cómo estoy. Le pregunto por mi hija y me explica que fue a neo por “un par de horas” y que cuando me recupere de la anestesia voy a volver a la habitación. Lloro sola. No puedo compartirlo con nadie. De fondo escucho el grito desgarrador de un nene de 10 años que también estaba en ese pasillo recuperándose: “quiero a mi mamáaaa”. Por dentro yo gritaba: “quiero a mi hijaaaaa”.
20:30 hs.
Me suben a la habitación. En la puerta me espera otra vez Demi, me besa y me dice “es preciosa”. Vuelvo a llorar. Quiero preguntarle todo. Las enfermeras me dicen que no hable, que me voy a llenar de gases.
21 hs.
Ya pasaron las dos horas . No hay novedades de Muriel. Demián va a Neo a preguntar. Le dicen que hay que esperar. Van entrando a verme de a uno, mis papás y hermanas.
23:50 hs
Se abre la puerta de la habitación. Entra una nurse con Muriel en una cunita. Me largo a llorar. La emoción me embargaba, me caían las lágrimas de amor. Quería abrazarla y besarla, decirle "hola, soy mamá, te estuve esperando ansiosa". Pero no. La nurse no me dejó, de mala manera me dijo que tenía que darle la teta (como si yo me hubiese negado a hacerlo). Me puso a la beba debajo del brazo (yo estaba anestesiada y apenas los podía mover) y de forma socarrona y levantando el tono de voz me dijo: "Mamá, tenés que darle la teta, la nena se tiene que prender, los besos para después". Estaba mi mamá de testigo. En ese momento me sentí vulnerada, sentí que no tenía derecho a conocernos y entablar un vínculo naturalmente. Todo estaba pautado (cada dos horas "tenés que despertarla para comer") y parecía que las enfermeras tenían más derechos que yo sobre mi hija. Muriel abría la boca y lloraba, pero no quería saber nada con mi teta, le ponía el pecho en la boca lloraba. Al tener los pezones planos, pobre hija tenía que trabajar más, pero a la vez la nurse la obligaba a mamar y ella se deseperaba y yo me sentía una inútil por no lograr prenderla. La nurse otra vez: "mamá, tenés que darle el pecho como sea. Voy a volver en 2 horas y mejor que la beba se prenda". Ese fue el principio de la segunda odisea: la lactancia.
Día 2
Intentos fallidos de lactancia cada dos horas. Vienen las puericultoras y me dan tips de lactancia distintos a los de la nurse de la noche. Hago el intento. Las mamas como melones y Muriel no se prendía. Segunda noche sin dormir. Cada dos horas ingresaban las nurse a controlar si le daba la teta.
Día 3
Intentos fallidos de lactancia cada dos horas. Me mandan a neo a sacarme leche. Después de una hora con el sacaleche casi me desmayo cuando veo que no había sacado más que 5 ml. Estaba agotada.
Día 4
9 hs.
Vuelven las puericultoras y empiezan a apretarme las tetas manualmente para sacar leche. Una de cada lado. Están más de una hora y no llenan un frasquito. Me explican que la lactancia es un acto sexual y que tengo que disfrutarla (¿Disfrutar? No recuerdo esa palabra) Mi mamá se impresiona al verme la cara consumida. Una hora después viene la enfermera de piso y me dice patoteándome que me tiene que apretar las tetas porque voy a hacer una mastitis (¿Apretar qué?). Me enojo y le levanto la voz: “basta de apretarme las tetas. Todo el mundo viene y me apreta las tetas. Si voy a hacer una mastitis quiero que venga una médica y me lo diga. Vos a mí no me vas a tocar”. Esa fue la única vez que tomé coraje para defenderme. Ni antes ni después supe cómo.
22 hs
La última noche, vencida, lo hablé con Demián (él apoyaría lo que yo decidiera) y juntos decidimos informarnos con una obstetra para dejar de intentar la lactancia. Pero la respuesta de la médica fue NO escucharnos, encerrarme en el baño y con un pañal empezar a apretarme las mamas como si fueran platillos. No se imaginan el dolor, la frustración, la angustia y la impotencia que sentí. Le pedía por favor que me dejara tranquila y ella me gritaba diciéndome que no era una buena madre, que me la tenía que "bancar", que ella era la médica y tenía que hacerle caso, y otras cosas más que no voy a reproducir acá. Demián estaba con Muriel en brazos  en la habitación y no escuchaba ni se imaginaba lo que pasaba en el baño. De pronto, llegó la nurse y también se metió en el baño, entre ella y la médica me apretaban las mamás como si fueran exprimidoras. Fue una situación horrible. Deseaba morirme, nada más. Lo único que me salía era pedir “por favor” y a cambio recibí maltrato. Después de un rato la médica se fue y me dejó sola con la nurse que me dijo: "Cambiá esa cara y dejá de llorar que la bebé tiene que tomar la teta". Yo le contesté llorando: "no puedo, no puedo sentirme bien y hacer como si nada, no voy a poder, no me sale" (realmente me sentía muy vulnerable, había pasado más de 72 horas sin dormir, no tenía fuerzas para nada).
Fuimos hacia la cama y me cuando me puso a Muriel en los brazos, rompí en llanto y sentí que una parte de mí había muerto en ese baño.


viernes, 23 de mayo de 2014

Parir es Poder - Semana Mundial del Parto Respetado (19-25 de Mayo, 2014)




Traigo de nuevo mi relato. Invito a quien quiera a compartir el suyo.
El relato minuto a minuto ---> Aquí
El relato completo llegó unos veinte y pico de días después ---> Aquí


Les dejo un link, una imagen, video y documental.



 Parto respetado.

Collage de videos.

Video Documental.
                                           


lunes, 23 de septiembre de 2013

Llegó #ElBebitoMio

Durante la noche del viernes para sábado había notado un cambio. Las contracciones eran diferentes. Esa noche me desperté 2 o 3 veces por los dolores, cosa que no me había pasado nunca. Eran como dolores de ovario, ya no era solo panza dura.
Charlé el viernes a la noche con @misskarlaina, ella me contó como había sido su trabajo de parto y su parto. Esa charla me cambió la perspectiva, me había ubicado más cerca del parto y no tanto en el "faaaaalta para que llegue".
Durante la tarde del sábado ya las contracciones eran más fuertes, el Bb se movía bastante menos...
22.00pm: Las contracciones empezaron a tener cierta frecuencia.
Salimos a cenar y volvimos. A partir de cierto momento empecé a registrarlas. No teníamos aun ni frecuencia ni repetición constantes. Pero las contracciones se hacían sentir cada vez más. Sebi estaba todo el tiempo al lado mio, super pendiente.
01.00am: Baño de inmersión, me relajé bastante, pero algo dentro mio me decía que estábamos en la recta final. La parte más racional de mi cerebro estaba en modo negación, así que seguía diciendo "No, falta. Además están los abuelos lejos y hay que hacer la mudanza" Mientras, mis entrañas y lo más importante mi Bb me decían..."Ya estamos eh...?"
Después del baño fuimos a la cama...las contracciones cada vez más fuertes...Sebi empezó a insistir con que nos vayamos a la clínica. Yo le recordé que si eso era trabajo de parto y no teníamos las benditas/malditas dos horas de contracciones cada cinco minutos nos iban a sentar en la sala de espera y yo me iba a poner más loca todavía.
Entre contracción y contracción al Bb lo sentía poco y nada...eso ya no me gustó...traté de calmarme y entre contracción y contracción lo sentí...se lo hice sentir a Sebi también para quedarme tranquila. Él también lo sintió, me sonrió y me dijo "sí, se mueve". Insistió en llamar a la partera para comentarle en que situación estábamos. La llamé, le comenté lo doloroso de las contracciones, frecuencia y duración aprox. Sobre lo que hice más hincapié fue en que sentía muy poquito al Bb. Me dijo que para quedarnos tranquilas vayamos a la clínica para un monitoreo, para saber que el Bb estaba bien, después de los controles veríamos si estaba o no en trabajo de parto.
3.15am: Le mandamos mensaje a mi hermana para que nos lleve a la clínica.
Mi hermana me miraba por el retrovisor, con un mezcla de susto, sueño e incertidumbre.
Sebi al lado mio, me tenía de la mano, me miraba, me acariciaba la frente. Me decía "ya llegamos"
3.45am: Llegamos. Ingreso por guardia. La enfermera me toma presión y temperatura.
"Justo recién se fue el medico", me dice.
Esperamos los tres en la guardia. Yo estaba incómoda sentada, parada, me dolían cada vez más las contracciones.
Me hacen subir. 2do piso. Maternidad. Sala dilatante.Me recibe Noelia, un amor. Empezamos el monitoreo. El Bb estaba perfecto.Me preguntan quien es mi medico, si tenía alguna partera en particular.
4.00am: Me revisan. 3 de dilatación. Yo no tenía dudas ya. Me temblaron las piernas. Se venía nomas. 
Le digo a Sebi que llame a mi vieja que estaba en Gualeguaychu.
Las contracciones me dolían cada vez más, y el registro seguía subiendo, eran cada vez menos espaciadas. Al rato me revisan de nuevo...6 de dilatacion. Veniamos con buen ritmo. Asi que me hicieron cambiar y me pusieron ese camisolin tan tan sexy con el que una se siente tan tan en pelotas. Me pusieron una via...no me gustó un carajo, pero es parte del protocolo, pregunté para que y la enfermera en lugar de explicarme me contestó "Primeriza?" "Si." "Se les pone a todas las mamis esto" (Naba!)
5.00am: Se viene la peri...(yo me pregunto porque no hacen pastillas con esa droga!?!?)
El anestesista me trasmitió calma, me miró y me explicó qué iba a hacer y qué iba a ir sintiendo yo. Obviamente en cuanto introduce la agujita CONTRACCION..."Quietita" te dicen...Uff!
Empieza a hacer efecto la anestesia y los dolores son otros, no dejas de sentir, pero cambian completamente.
Me rompen la bolsa, sin avisar. No me gustó, pero a no ser por la inundación de la cama, no sentí nada y no me hubiese enterado.
Y ahí los dolores cambiaron radicalmente. Ya no era dolor, ya lo que sentía eran las ganas de hacer fuerza. El Bb había bajado y se había apoyado acomodandose del todoen su lugar. Ya había llegado Ana Laura, mi partera. Les digo que siento que necesito hacer fuerza, que no me aguanto.
Ana Laura me dice que vamos a probar, sin contracción a hacer fuerza para ver si movía al Bb, para ver si hacia bien la fuerza. Que la cabeza del Bb estaba ahí nomas.
En cuanto empiezo me dice "Para-para.Vamos a Parto ya!"
Y fuimos. Mi cabeza era otra, estaba completamente consciente, estaba preparada, no tenía miedo, estaba acompañada y lista para parir. 
No me acuerdo que pasa entre que llegamos y empiezo a hacer fuerza. Nebulosa.
Venía respirando muy bien...me super ayudó la respiración. Cada uno estaba en su posición y en una contracción me dieron vía libre...
Primer Pujo. Ojos abiertos, Sebi al lado mio.
Segundo pujo, posiciono mejor las manos y hago mejor fuerza ya con los ojos cerrados.
Tercer, cuarto y quinto pujo. Sebi me sostiene la cabeza, Ana Laura ayuda con un empujoncito a la panza.
Escucho "Ahí viene" y Ana Laura que me dice "Mira ahora Flor, abri los ojos y mira a tu bebe..." Y ahí estaba él. Fue como en  mi sueño. 
6.32am: Sexto pujo. Eloy había nacido.
(Lloro mientras escribo no? Obvio!)
Me lo ponen encima mio enseguida, no pude pensar en nada...tenía a mi Bb encima. Y era gris. Se lo dije al padre "Es gris, mi bebito es gris" y nos reímos. Lloramos, lloramos los dos. Nebulosa.
La sensacion es indescriptible, no hay palabras para ese momento.
Sí recuerdo a Sebi entre lágrimas diciéndome "Te Amo, Los Amo"
Se va Sebi con el Bb para los controles pertinentes. Un último pujo para la placenta. Me había desgarrado, me hicieron una epi. Me dolía, bastante, refuerzo de peri. Nebulosa.
7.30am: Ya estábamos en la habitación. No siento las piernas por el refuerzo, pero siento toda la felicidad y el amor del mundo.



#ElBebitoMio llegó. 
Soy Mamá.




miércoles, 18 de septiembre de 2013

Trabajo de parto en 140 caracteres









 Las respuestas de mi Tribu fueron lo mas!! 
(Vieron? dije MI Tribu!! es que ya las quiero!!!)


lunes, 16 de septiembre de 2013

Orgullo, Vulnerabilidad y Estupidez

Sábado
Tuve un día mas ajetreado de lo que debería haber tenido, durante la mañana lave y planche ropita del Bb, después del mediodía empecé a embalar, nada pesado, pero mucho bamboleo, mucho agacharse, doblarse, arme 3 cajas grandes y me metí a la ducha, salí y me fui al cumple de la nena de una amiga hasta las 6 de la tarde.
De ahí la Estupidez.
Ya en casa, despues de una siestita bastante reparadora, llega cuñado para pintar el depto nuevo que nos espera este finde. Hermano propone cena de Wendys...
Para las 10 de la noche las contracciones eran un poco más fuertes, me cortaban la respiración, hermano le pregunta al Padre de la criatura "está como para ir?" Lo que me enoja y en lugar de pensar en frío si quería, podía, tenía ganas de salir, les grite "es mi cuerpo, uds no pueden consultarse entre uds por mi cuerpo si yo digo que vamos, vamos!"
De ahí el Orgullo.
Llegamos a casa, decido hacerme un baño de inmersión...me ayudó a relajar, al menos por un momento...
Al salir me vi redonda, desnuda, mojada, dolorida y acompañada...lloré...
De ahí la Vulnerabilidad.
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